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viernes, 9 de mayo de 2014

Senderismo en Sierra de las Nieves: especies vegetales de las cumbres.

En las altas montañas malagueñas, en especial en Sierra de las Nieves (Sierra de Tolox), y menos desarrollado en Sierra Tejeda (La Maroma y picos colindantes) se superan los 1.500 metros. A estas alturas las arboledas se desarrollan con dificultad debido a las condiciones climáticas y a la elevada presión erosiva a la que se someten las pendientes elevadas, que dificultan la aparición de suelos profundos. No obstante, en el PN Sierra de las Nieves se desarrolla una población de un endemismo local, el quejigo de alta montaña, que debió formar en el pasado poblaciones densas, ahora adehesadas para crear pastos para el ganado, y debieron crecer acompañados de un mayor número de especies arbóreas y arbustivas que ahora aparecen muy diseminadas, y que tan solo alcanzan una cierta densidad en zonas resguardadas, dolinas y las zonas más llanas en el altiplano, donde la erosión no es tan intensa.





La comunidad vegetal que se desarrolla a estas alturas es muy rica, formada por matorrales rastreros y espinosos, adaptados a las duras condiciones ambientales con inviernos fríos con frecuentes heladas y superan épocas de enterramiento por nieve. Además crecen preferentemente sobre terrenos calcáreos, de calizas, brechas y dolomías, con una limitada capacidad de retención de agua y una elevada porosidad, por lo que han de adaptarse a suelos xerófitos (secos) a pesar de que el clima se mueve entre el mediterráneo húmedo y el hiperhúmedo.




Entre 1.500 y 1.700 m de altitud nos encontramos con el piso supramediterráneo. Dominan los arbustos de aspecto almohadillado más o menos espinosos como los piornales de Erinacea anthyllis, Echinospartum boissieri, Astragalus nevadensis Hormathophylla spinosa, acompañados de matorrales achaparrados como el sanguino (Prunus prostrata), pendejo (Bupleurum spinosum) y el espino (Rhamnus myrtifolius), también denominado abarcapiedras, que a veces emergen entre las grietas de roquedos preferentemente calizos. La densidad de estos matorrales puede ser muy alta y llega a cubrir todo el suelo formándose un manto vegetal muy tupido, casi a ras de suelo, dificultoso para andar, convirtiéndose en una verdadera alfombra multicolor.

El estrato arbóreo suele estar formado por quejigos (Quercus alpestris), que en estas altitudes tienden a desplazar a las encinas (Quercus rotundifolia) que, a medida que suben en altitud, adoptan un porte arbustivo, incluso achaparrado.







Habitualmente Quercus alpestris no forma masas monoespecíficas, siendo más frecuente encontrar los quejigos mezclados con encinas, pinsapos, pinos y otros árboles como los tejos (Taxus baccata), arces (acer granatense Acer monspessulanum), mostajos (Sorbus aria) y manzanillo (Cotoneaster granatensis).

Otras especies de arbustos y matorrales espinosos son: el endrino (Prunus spinosa), cerezo de Santa Lucía (Prunus mahaleb), majuelo (Crataegus monogyna), el agracejo (Berberis hispanica), rascaviejas (Ononis reuteri), que es un importante endemismo, la hierba de las siete sangrías (Lithodora fruticosa) y otros caméfitos espinosos.

Respecto el estrato lianoide abundan las madreselvas como Lonicera splendida y Lonicera arborea; aunque quizá la especie más sorprendente de todas sea la adelfi lla (Daphne laureola), planta relíctica propia de laurisilvas, que forma parte del sotobosque de las formaciones caducifolias, mixtas o aciculifolias, que frecuenta los lugares umbrosos al abrigo de roquedos.








Cabe también destacar destacar la abundancia de plantas rupícolas y herbáceas de montaña que albergan los roquedos que se encuentran en este nivel altitudinal; muchas de ellas son muy raras de ver fuera de este hábitat concreto, en su mayor parte endemismos béticos. Entre estas especies destacan: Arenaria erinacea, Biscutella frutescens, Convolvulus boissieri, Crepis albida, Draba hispanica, Erinus alpinus, Erodium cheilanthifolium, Globularia spinosa, Leucanthemum arundanum, Linaria aeruginea, Phlomis crinita, Potentilla caulescens, Saxifraga camposii, Saxifraga reuteriana, Silene andryalifolia, Thymus granatensis y Veronica tenuifolia subsp. Fontqueri


  


En las zonas de alta montaña a partir de los 1.700 m hasta los 2.900 m de altitud sobre el nivel del mar aparece el piso oromediterráneo. El piso oromediterráneo corresponde a las altas cumbres como el pico Torrecilla, Picacho, Enamorados y Fatalandar, en la Sierra de las Nieves. El estrato arbustivo es la formación vegetal dominante y más profusa. En particular está compuesto por diversas especies de arbustos enanos y pegados al suelo entre los que destacan la sabina rastrera (Juniperus sabina) y el enebro rastrero (Juniperus communis subsp. nana), y matorrales espinosos adaptados a estas cumbres como es el caso de Astragalus sempervirens, Berberis hispanica, Hormatophylla spinosa, Helianthemum viscidulum, Lithodora fruticosa, Lonicera arborea, Prunus prostrata, etc., que también pueden verse en el piso supramediterráneo. Entre los pastizales vivaces en calizas y dolomías cabe destacar distintas especies de lastones como Festuca hystrix y Festuca scariosa, que también colonizan las fisuras y oquedades de los roquedos.





lunes, 5 de mayo de 2014

Senderismo en El Torcal: Cómo se formó el Torcal.

El Torcal es una formación kárstica enmarcada dentro del cinturón penibético que forma un arco que encajona al río Guadalhorce al norte y al oeste. Ocupa una zona importante de la Serranía de Ronda, [entre la Sierra de las Nieves (o Sierra de Tolox), Sierra del Pinar (y Sierra Cabrilla), y Ronda], siendo la formación más destacada del penibético Sierra Blanquilla. También forma las Sierras de Teba y de Abdalajis. [Penibético hace referencia a una formación geológica, no a las Sierras Penibéticas]

El Torcal forma un altiplano, una especie de meseta escalonada, que ha sufrido importantes procesos erosivos y hundimientos, que han configurado el actual paisaje de crestas y dolinas hundidas, así como cavidades colapsadas y derrumbes, que crean los pasadizos entre valles.

Se distinguen 4 zonas en el Torcal:

1.       Sierra Pelada, al Este del Paraje, consistente en una extensa área de lapiaz y frecuentes dolinas. Su cota máxima es de 1.198m. 

2.       Torcal Alto, al Suroeste, encierra la mejor zona de relieve kárstico del macizo. Una gran cresta rocosa, Las Vilaneras, la separa del Torcal Bajo, situándose en ella el punto de máxima altura del Paraje: el Camorro de las Siete Mesas (1.336 m). 

3.       Torcal Bajo, situado entre las dos anteriores, es similar al Torcal Alto aunque menos espectacular. Dominan las grandes uvalas y dolinas, así como amplios corredores no tan angostos como en el Torcal Alto. 

4.       Tajos y laderas, delimitan casi perimetralmente el Paraje, siendo más espectaculares en la cara Sur; su grandeza y variaciones geomorfológicas les confieren un carácter sobrecogedor. Se depositan brechas cuaternarias que sufren también procesos kársticos y aparecen dolinas.

La formación de este paraje se enmarca dentro de la orogenia alpina. En el Torcal aparecen materiales del Penibético, una de las zonas externas de la Cordillera Bética. La elevación de los materiales penibéticos, originalmente marinos, al igual que el resto de las zonas externas de la cordillera Bética (Subbético y Prebético), comienza en el terciario, hace 25 millones de años, cuando colisionan un trozo desgajado de la placa africana (la placa de Alborán, en concreto el bloque Subsardo) con la placa Ibérica, lo que cierra el antiguo mar de Tetis (que separaba Iberia, que era una isla, del continente africano mesozoico) y origina, además de las elevaciones montañosas, la aparición del Mediterráneo. El bloque subsardo subduce bajo la placa Ibérica por las fuerzas generadas en la dorsal del Rift marroquí.

Los materiales que forman el grueso de El Torcal son de naturaleza calcárea, casi exclusivamente del jurásico. (No se consideran ni los materiales terciarios ni los cuaternarios para simplificar la explicación). Los procesos sedimentarios duran 175 millones de años. Los materiales jurásicos se dividen en:

1.       Calizas oolíticas y nodulosas que se depositan durante todo el jurásico. Afloran en la mayor parte del Torcal Alto. Son muy ricas en fósiles.

2.       Dolomías y calizas oolíticas del Lías y el Dogger. Camorro Alto, Sierra Pelada y en el Torcal en el Camorro de Siete Mesas y el Torcal Bajo.

3.       Calizas nodulosas rojas y blancas, muy características de El Torcal. Se depositan en un corto periodo del Malm (durante el Oxford). Se enmarcan en el Ammonítico Rosso. Afloramientos dispersos entre Sierra Pelada y el Torcal Alto. Materiales recorridos por las rutas de senderismo. Especialmente ricas en fósiles.

4.       Calizas seudonodulosas y calizas oolíticas del Malm. Al SO y en el Torcal Bajo.

En resumen, son rocas propias de medios marinos someros, de fondos poco profundos, en zonas de arrecifes de coral, con un clima cálido, tropical, donde escasean las deposiciones turbidíticas. Los materiales se forman en unas condiciones climáticas y geográficas muy diferentes a las actuales y a las que desarrollan los procesos kársticos.

Las presiones que provocan la elevación de los materiales calcáreos hasta hacerlos emerger de las aguas continúan actuando en la actualidad y parece que han ocurrido episodios recientes de elevación en todo el entorno. Estas fuerzas son las mismas que favorecen el agrietamiento y fracturación (diaclasado) de los materiales  y la aparición de fallas. Las fallas y las diaclasas contactan de forma perpendicular favoreciendo la separación de bloques. Además, es frecuente que los materiales calizos estén tableados, esto es, posean capas de mayor porosidad que otras, así como capas más margosas, de manera que la resistencia a la erosión química y física es diferencial en función de las capas de sedimento. O sea, se suceden capas más duras y más blandas dentro del mismo tipo de roca.

Los materiales adquieren una conformación en forma de champiñón, con los flancos más delgados y el centro más grueso y elevado. Sobre los flancos se favorece la disgregación de los materiales y aparecen paredes abruptas y elevada pendiente (se depositan brechas y piedemonte), mientras que en la zona central, las diaclasas y fallas favorecen la aparición de procesos de meteorización química, originándose el modelado kárstico.

Durante el terciario, cuando los materiales se elevan, el clima en la zona sufre cambios muy importantes. Se vuelve más seco (fascies rojas) y más frío (especialmente durante las glaciaciones cuaternarias), de manera que se crean condiciones favorables para la erosión química de los materiales calcáreos. El agua fría tiene mayor capacidad de disolución de los carbonatos. Además, el hielo ejerce tracción mecánica sobre las rocas, al acumularse entre las grietas, favoreciendo la disgregación.



Los procesos erosivos que dan lugar al Torcal son complejos y seguramente en ellos estén implicados también fenómenos como el viento y la colonización vegetal preferente de zonas de grietas, que podrían explicar la erosión diferenciada que sufren los materiales  dando lugar a esas formas tan características como en “tornillo” o tableadas típicas de la zona. Sin duda alguna, también resulta fundamental para entender el paisaje y las formas que lo caracterizan las características de las calizas, que combinan capas más resistentes con otras más blandas (mayor y menor porosidad y mayor y menor margosidad).



Hay que diferenciar dos procesos erosivos, los que ocurren en la superficie y los que ocurren en zonas subterráneas. En el Torcal hay una gran número de cuevas, galerías y simas, con un enorme interés para la espeleología, así como una compleja red de cámaras rellenas de agua, que generan un importante número de surgencias y nacimientos. El manantial más importante es de La Villa, al norte, cerca de la localidad de Antequera.



viernes, 2 de mayo de 2014

Senderismo en Tolox: Ruta hasta Cueva de la Tinaja (Ermita de las Nieves)

Desde la localidad malagueña de Tolox, al sureste del PN Sierra de las Nieves, parten un buen número de rutas, la mayoría de ellas muy bonitas. Tolox reúne los paisajes de los más interesantes de todo el parque natural. La abundancia de agua, fuentes y manantiales mantiene una vegetación exuberante, tanto de huertas como de bosques. Son varias las cascadas que pueden visitarse, así como una amplia variedad de ecosistemas. Además, bajo mi opinión al menos, desde Tolox parten las rutas de ascenso al Torrecilla más hermosas, aunque también más duras.

La ruta que os propongo parte desde el mismo municipio, desde la Plaza Alta. Hay señales en el mismo municipio que señalan la ruta hacia la Ermita de las Nieves. El sendero comienza por un carril asfaltado con hormigón, por el que circulan vehículos, aunque sean pocos y vayan despacio. Lo primero a destacar de la ruta es la abundancia del agua en la zona. El agua lo ocupa todo. El arroyo lleva agua de forma casi permanente y hay numerosas fuentes. La fuente amargosa aparece al poco de comenzar el sendero (manantial de aguas sulfurosas amargas, asociadas a las serpentinas). El camino corre paralelo al arroyo y a las conducciones de agua para el riego de las huertas. Son varios los molinos que se visitan en el recorrido.

Inicio de la ruta

Puente que da comienzo a la ruta muy cerca de la fuente amargosa

El camino que sale del pueblo hacia la ermita




Hasta la misma ermita puede accederse en coche por un carril que va un poco más allá, hasta cruzar el arroyo. Os recomiendo seguir las indicaciones hacia Virgen de las Nieves, en vez hacia Ermita, para disfrutar del sendero que discurre en paralelo al arroyo, por una zona de exuberante vegetación, entre huertas, algarrobos, palmitos, encinas y lentisco.

Poco a poco el sendero se abre hacia el Torrecilla, hacia la cañada de las carnicerías

El camino se vuelve de tierra al rato de dejar el pueblo


Vistas de la vegetación



Pasada la ermita el sendero se vuelve algo más duro, sobre todo en el tramo final cuando se está cerca de la entrada a la cueva.

La mayor parte de la vegetación está compuesta por pinares de reforestación, aunque también puede identificarse una comunidad de pino resinero autóctona, sobre las peridotitas y serpentinitas presentes en la zona, que contactan con materiales esquistosos. Los pinos resineros ocupan la ladera de en frente a la que seguimos, en zonas altas del cerro Corona.  Los pinares de resinero entran en contacto con el alcornocal, que llega a ser muy espeso en algunas zonas (en umbría). Entre los alcornoques crecen castaños (o eso viéndolos desde lejos). Tengo que planificar una nueva ruta por la cara norte de Cerro Corona, por la pista forestal más alta, para visitar ese alcornocal.





Por la orilla que transitamos, más calcárea, los pinares dejan paso a las encinas en escasas ocasiones, aunque en las cumbres sí se ven grandes encinas. En la zona baja el algarrobo ocupa el papel preponderante (quizás como cultivo para el ganado), junto con el palmito y el lentisco. Rodeados del pinar de reforestación, de carrasco, que ha colonizado hasta los riscos más inaccesibles.



Alcornocal visto dejando el sendero y cruzando a la orilla de enfrente

La ermita y la zona recreativa que la rodea

Los pinares se extienden hasta el Torrecilla, donde se entremezclan con pinsapos hasta que estos últimos se hacen dominantes. Entre los alcornoques y resineros aparecen de forma aislada pinsapos. Bajan los pinsapos en umbría hasta alturas de unos 600m y esta presencia nos indica que la precipitación supera los 800mm anuales. Deben aparecer por lo tanto en zonas con suelo bien conservado quejigos.

Pinsapo aislado entre los pinares. Las enredaderas tienen acaparados los pinos.

Campo de naranjos abandonado con el torrecilla al fondo.

Empezando la subida final hasta la cueva. la vegetación se vuelve muy espesa.



Cerro Corona




En el tramo final, poco antes de llegar a la cueva, la vegetación se vuelve muy espesa. Por tramos hace difícil moverse por el camino. Hay que ser cuidadoso porque a veces cuesta ver bien el camino y podemos pisar en falso y caer. Muchísima precaución si se va con niños.

Entrada a la cueva.

Trabertinos

Sendero de vuelta a Tolox

Setas

Calera abandonada

Vistas del alcornocal y los castaños

Vistas de la cañada


Llegando a Toilox